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Un nuevo logro en el ámbito de la conservación de su biodiversidad y de políticas de desarrollo sustentable concretó Chile, al ser aceptadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la ampliación de tres Reservas de la Biósfera de las diez con que cuenta en la actualidad nuestro país.

Las tres Reservas de la Biósfera que se ampliaron tras las gestiones y presentaciones técnicas de parte de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), fueron Archipiélago de Juan Fernández, Laguna San Rafael y Torres del Paine, destacando que el núcleo base de cada una de ellas son los parques nacionales que involucran. En el caso de Juan Fernández, pasó de 9.967 hectáreas a 1.218.558 hectáreas, incorporando maritorio; en Laguna San Rafael se pasó de 1.742.000 hectáreas a 5.130.462 hectáreas, también integrando maritorio; y en Torres del Paine, de 184.414 (que es la superficie del parque nacional) a 770.889 hectáreas, integrando a las comunas aledañas al área protegida.

Para el Ministro de Agricultura, Antonio Walker, cartera de la cual depende CONAF, esta noticia es muy relevante, porque “significa claramente que estamos comprometidos con avanzar con medidas y compromisos que nos permiten concretar metas en conservación de biodiversidad y también de mitigación del cambio climático. No se debe perder de vista que las reservas de biósfera son territorios en los cuales se busca conciliar conservación y desarrollo. Las  reservas de biósfera constituyen modelos para la utilización sostenible de nuestros recursos, particularmente en las zonas de amortiguación y de transición que se están incorporando”.

Además, con estas ampliaciones Chile está cumpliendo con los criterios que exige UNESCO a estos territorios desde el año 1995. Con ello se está dando cumplimiento al Marco Estatutario de la Red Mundial de Reservas de Biósfera y a la Estrategia de Sevilla, documentos en que están contenidos los criterios generales, que debe satisfacer una zona para ser reconocida como reserva de biósfera, donde está la involucración de zonas aledañas al núcleo (área protegida), definiéndose zonas de amortiguación y tampón y zonas exterior de transición.

En este mismo sentido, el director ejecutivo de CONAF explicó que “la zonificación propuesta efectivamente es coincidente con los territorios que ya poseen áreas en alguna categoría de protección, a la que se adicionan áreas, en donde se impulsa el desarrollo sostenible que no necesariamente son territorios con protección oficial. Estas deben sujetarse a las normas nacionales vigentes, procurando que la realización de determinadas actividades, no afecte negativamente a otras y a los recursos naturales, asegurando y fortaleciendo los tres pilares del desarrollo sostenible: desarrollo social, desarrollo económico y protección del medio ambiente”.

Un ejemplo de ello, es el valor que se otorga al Archipiélago de Juan Fernández, el que contiene el 5% de las plantas y el 30% de las aves endémicas de Chile. Sólo en términos de la vegetación endémica, hace de Juan Fernández el territorio con mayor endemismo del planeta. A modo de comparación, en el archipiélago habitan 61 veces más especies de plantas endémicas por km2, y hay 13 veces más  aves endémicas que en el archipiélago de las islas Galápagos (Expediente ampliación Reserva de la Biósfera, 2018).

En términos de maritorio, el Área Marina Protegida de Múltiples Usos denominada “Mar de Juan Fernández” y los Parques Marinos existentes en esta Reserva de la Biósfera, suman aproximadamente 1,2 millones de hectáreas que, según la ONG Oceana, presentan los niveles más altos de endemismo observados para ecosistemas marinos a nivel global. La declaratoria de Reserva de la Biósfera otorgada por UNESCO, viene a contribuir a la valoración del patrimonio allí representado, conformando sin lugar a dudas un lugar de interés científico con relevancia mundial y un destino valorado para el desarrollo del turismo de intereses especiales.

Para el gerente de áreas protegidas de CONAF, Richard Torres, esta declaratoria “permite respaldar y otorga un sello de indudable valor. Por una parte, releva el profundo compromiso de los habitantes del archipiélago con la conservación de los ecosistemas marinos y terrestres representados en el archipiélago. Y por otra, confirma la adhesión de los pescadores al desarrollo de  prácticas sostenibles de pesca y captura de recursos marinos y cuidado de la naturaleza. El reconocimiento de Unesco a este escenario, otorgan un sello de garantía a los productos que surgen del trabajo periódico de los habitantes del archipiélago, un sello que brinda a sus productos y a su territorio un carácter único y reconocible a nivel mundial”.

Cabe destacar que las otras reservas de la biósfera en Chile son: Lauca, Bosque de Fray Jorge, La Campana-Peñuelas, Corredor Biológico Nevados de Chillán-Laguna del Laja, Araucarias, Bosques Templados de los Bosques Lluviosos Australes y Cabo de Hornos. Actualmente está en proceso de ampliación la Reserva de la Biósfera Lauca, cumpliendo así Chile con lo acordado por UNESCO en 1995.

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