Ciudades Compartidas: El salto de Chile hacia la exportación de empatía

La fundación Ciudad Emergente realizó activaciones del espacio público, compartiendo el conocimiento obtenido luego de prácticas implementadas en Chile y financiado a través de Fondo Chile.

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Buenasnoticias.cl

Un día de malones en el que más de doce mil chilenos, reunidos simultáneamente a lo largo de todo el país, conocen a sus vecinos y construyen vínculos de confianza; calles transformadas en lugares de encuentro para que los niños vuelvan a jugar de forma segura; sitios eriazos y basurales transformados en plazas de uso comunitario.

Todas estas acciones buscan conectar a las personas con el lado humano de su entorno y han sido impulsadas durante más de 7 años por la Fundación Ciudad Emergente. Este conocimiento desarrollado en Chile ahora se exporta gracias al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia de Cooperación Internacional (AGCI), que vieron en ésta una práctica valiosa de compartir con otros países latinoamericanos.

A través de Fondo Chile – programa que impulsa una política de cooperación internacional con la Agenda 2030 de la ONU – se permitió a nuestro país transferir conocimiento a localidades en Guatemala y Honduras para enfrentar la falta de convivencia entre las personas y la desconfianza como gran amenaza para lograr avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La iniciativa Ciudades Compartidas abrió las puertas para la cooperación entre países, abordando problemáticas específicas desde la experiencia que ha tenido Fundación Ciudad Emergente en Chile, trasladando este conocimiento a Ciudad de Guatemala y Danlí, Honduras.

En Ciudad de Guatemala se facilitó el trabajo comunitario para el rescate de sus emblemáticos barrancos, con la idea de restituir su potencial como punto de encuentro, impulsando prácticas y estrategias para rehabilitar su biodiversidad y convertirlos paulatinamente en espacios públicos seguros e inclusivos.

Una vez implementado el plan maestro, se cuadriplicó el número de personas que utilizaba estos espacios, fomentando el interés de preservar este cambio y consiguiendo más de 7 mil firmas de apoyo a la carta ciudadana que busca promover el cuidado y conservación de los barrancos.

Por su parte, en Danlí se instaló el circuito de Calles Compartidas, consistente en intervenciones que pudieran mejorar las condiciones de movilidad y accesibilidad a los espacios públicos del centro histórico, promoviendo cambios de hábitos para la descongestión y facilitando el tránsito de peatones y ciclistas.

Tras la aplicación de este modelo de movilidad integrada, aumentó en un 58% el número de personas a pie y en un 50% el flujo de bicicletas. Además el 74% instalaría las calles compartidas como una medida permanente.

Así, el proyecto tuvo en el centro de sus objetivos el fortalecimiento de los vínculos en distintas comunidades, entregando herramientas para que, una vez finalizado el programa, los distintos actores pudieran mantener y continuar con el trabajo iniciado.

Los resultados de esta cooperación serán entregados durante el Salón de Urbanismo Táctico para la Cooperación Sur-Sur, que se realizará en la CEPAL el día 29 de agosto y en Campus Lo Contador de la Universidad Católica el 30 de agosto. Más información en ciudadescompartidas.org

 

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