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Siete profesores y 105 estudiantes participaron en el “Taller de plantas nativas”, que fue implementado en sesiones teóricas y prácticas en las salas de los distintos establecimientos, salidas a terreno al vivero de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y a la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Tarapacá.

La actividad fue desarrollada por el Proyecto Asociativo Regional Explora de CONICYT Arica y Parinacota, ejecutado por la Universidad de Tarapacá, e involucró a los estudiantes de la Escuela República de Argentina, Escuela República de Israel, Azapa Valley School, Escuela Darío Salas, Colegio Adventista y Liceo Jovina Naranjo Fernández.

En las diversas aulas de los seis establecimientos, Farah López Marca, ingeniera agrónoma y encargada del área de valoración del PAR Explora, realizó el primer taller donde los estudiantes conocieron acciones básicas de respeto al medio ambiente y al reino vegetal, también sobre el rol de los árboles en nuestro entorno y los servicios ecosistémicos.

Otra actividad de tipo práctico incluyó la morfología foliar, para lo cual los jóvenes recolectaron hojas de árboles y arbustos en el patio, que luego pintaron y marcaron para clasificar las hojas recolectadas, además de identificar sus nervaduras y peciolos, entre otros elementos.

Junto con ello, se realizó además una sesión en el vivero de la Conaf, ubicado en el sector de Las Maitas, a 10 kilómetros de Arica. En el lugar conocieron el proceso de reproducción vegetativa, la germinación de semillas y el uso de diferentes sustratos, los que son utilizados en especies de plantas ornamentales, nativas, exóticas e introducidas, presentes en el vivero, las cuales, una vez finalizado el proceso, están disponibles para ser entregadas a la comunidad.

Facultad de Agronomía

La última sesión del “Taller de plantas nativas”, en tanto, se realizó en la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Tarapacá, ubicada en el kilómetro 12 del valle de Azapa.

El Dr. Hugo Escobar, en el Laboratorio de Microscopía, indicó a los estudiantes que en dicha unidad educativa se hace investigación y clases, donde se aprenden técnicas para producir alimentos. Respecto a las plantas nativas indicó que crecen solas en la naturaleza y que nadie se ha preocupado de cultivarlas, como el conocido chañar, que existe por todos lados en el valle de Azapa.

Hay plantas que son consideradas como malezas, debido a que afectan y dañan a los cultivos establecidos, pero que en temas de biodiversidad cumplen un rol importante como alimento de diversas especies de insectos polinizadores. Un claro ejemplo de esto es lo que hoy ha significado que el picaflor de Arica esté en peligro de extinción, existiendo sólo 360 ejemplares de acuerdo al conteo realizado con sensores y avistamientos, que por ser tan pequeño requiere flores ad hoc a su tamaño y a su peso de tres gramos.

Hugo Escobar comentó a los estudiantes que la desaparición de algunas plantas ha extinguido también a los insectos y aves que las frecuentan, por eso hay que recuperarlas y propagarlas a través de semillas o estaquillas. Un trabajo que se realiza en la Facultad es investigar y buscar las plantas de los distintos pisos ecológicos, valles, precordillera y altiplano, y propagarlas, es así como por cultivo celular vegetal han generado queñoa y chachacoma, especies propias de la altura. El experto en biotecnología destacó la función farmacológica de las plantas como el llantén, tiqui tiqui, eucalipto y chachacoma, entre otras.

Y como las plantas están asociadas a los insectos, el Dr. Dante Bobadilla en el Laboratorio de Entomología mostró las plagas y los insectos que las controlan. Los estudiantes vieron en dos lupas microscópicas una muestra de una plaga de pulgones en un laurel en flor y la misma plaga controlada por una mariquita Coccinella, el insecto benéfico.

Los jóvenes conocieron la “Sala de Colección de Insectos” más grande del norte de Chile, donde el ser más pequeño es una avispa benéfica para la agricultura, que sólo se puede ver con un equipo especial, y el más grande es una mariposa nocturna esfinge Monroy, que mide de nueve a 12 centímetros. La colección cuenta con más de 200 mil ejemplares de insectos que representan el norte del país.

La actividad culminó con un recorrido por la Facultad, donde el administrador, Ricardo Mendoza, además de mostrar los árboles frutales en pleno proceso de madurez, invitó a los estudiantes a cosechar algunos frutos y saborearlos.

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