Revolucionaria técnica utiliza membrana amniótica con fines terapéuticos: pie diabético y heridas oculares

El tratamiento que se lleva a cabo en el Hospital San Juan de Dios, permite sanar algunas lesiones que no cicatrizan nunca en tan solo 14 días.

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La membrana amniótica ha encontrado un nicho terapéutico en la medicina moderna.  Este tejido fino y liso que forma parte de la placenta y que protege al bebé durante la gestación, -que antes era desechado- hoy sirve para tratar lesiones oculares y heridas en pie diabético otorgando una mejor y más rápida cicatrización. Este novedoso y revolucionario tratamiento es desarrollado por el Hospital San Juan de Dios (HSJD).

“Estas curaciones habitualmente demoraban mucho más, dos o tres meses o no cicatrizaban nunca. Ahora se demora en promedio dos semanas, dependiendo del tipo de herida”, explica el Dr. José Manuel Palacios, Jefe de la Unidad de Procuramiento de Órganos y Tejidos del HSJD.

Para su uso, la membrana debe ser procesada y transformada en apósitos o parches que se implantan sobre la herida del paciente para su cicatrización. Desde el 2018 a la fecha se han procurado 18 membranas, de ellas 13  han sido procesadas por el Banco Nacional de Tejidos y 5 pendientes por procesar.  

El HSJD con este procedimiento ha obtenido 163 parches, de los cuales 19 han sido utilizados en beneficio de 8 pacientes, 3 oftalmológicos y 5 por curaciones pie diabético, necrosis de herida operatoria abdominal por hernia y úlcera venosa.

Francisco Fuentes, enfermero de la Unidad de Procuramiento de Órganos y Tejidos, explica que la membrana “aporta sustratos para la regeneración epitelial, que es el tejido de células que forma parte de las capas de la piel. Además disminuye la inflamación, posee efectos antimicrobianos y evita la fibrosis de la córnea”.

¿Cómo se obtiene la membrana amniótica?

Dado que la entidad sanitaria cuenta con Matronería, la placenta se está procurando de las donaciones de las pacientes que allí se atienden. El Dr. Palacios,  cuenta que “los principales requisitos son mujeres mayor de 18 años, que tengan un parto por cesárea – ya que la placenta no puede pasar por el canal vaginal porque hay demasiadas bacterias-;  que haya asistido a los controles periódicamente y que su hijo haya nacido vivo y sano. A ello, se agrega que no presenten enfermedades de base como VIH/SIDA, antecedentes de hepatitis b o c, Chagas, etc.”

El protocolo de selección de las donantes de membrana amniótica sigue las mismas evaluaciones que los donantes de órganos y tejidos para trasplante, siendo criterios de exclusión específicos: embarazo no controlado, historia obstétrica con alteraciones, presencia de síntomas de infección en el neonato, fiebre materna superior a 38°C, gestación inferior a 34 semanas y bolsa rota más de 12 horas antes del parto.

La placenta se separa de la membrana amniótica, es lavada y esterilizada.  Posteriormente, se guarda en doble bolsa de polietileno y se traslada al Banco Nacional de Tejidos donde la membrana se secciona en parches de diferentes tamaños, que van desde 2×2 hasta 13×13 centímetros, los que luego se llevan hasta la Comisión Chilena de Energía Nuclear, CCHEN, donde eliminan todas las bacterias que pudieran haber quedado con radiación gamma.

Cuando la membrana es devuelta al hospital se almacena en un freezer a -80 grados a la espera de su uso.

El doctor Palacios agrega que este tejido posee moléculas que estimulan el crecimiento de las células vecinas y otras que impiden que crezcan las bacterias y sirve de estructura para que se sostengan otras células.

Otros seis recintos públicos tienen este programa  de membrana amniótica en Chile, presente desde 2017. Hospital San José (2015 y suspende en 2017 y retoma 2018) Hospital San Borja Arriarán (2015); Hospital Van Büren, Valparaíso (2016); Hospital de Coquimbo y H. de Osorno (2017); Hospital de Chillán (2018) y Hospital de Copiapó (2019).

El procedimiento comienza con la pesquisa de potenciales donantes en el mismo hospital.  

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